Al Partido Reformista deben cambiarle el nombre por Partido Balaguerista y entregárselo con los locales a un grupo de honorables y talentosos jóvenes que tienen buen nombre y raices balagueristas quienes abandonaron al PRSC porque no podian convivir en armonia con el tigueraje.
Si jóvenes como el diputado Ramón Alfonso Genao están renunciando, es porque alli no queda nada de nada de esperanzas.
A mi no me sorprende lo que está pasando, porque lo anuncié en el 2006, y el padre de este joven que hoy renuncia fue uno de los que se prestó a perseguir a todos los que no colegian con su conducta.
¡Caramba Joaquin Balaguer!